Un mes de compromiso con los ecosistemas de montaña.
Este mes de marzo, la Fundación ha participado en tres grandes encuentros internacionales: en la sede de la UNESCO en París, en la Reunión Global de la Mountain Partnership en Andorra y en ChangeNOW, también en París. Con esta presencia, reforzamos nuestro compromiso con la protección de los ecosistemas de montaña y la aceleración de la acción climática.
Donde hemos estado este mes de marzo:
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UNESCO, Paris
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ChangeNOW, Paris
El 18 y 19 de marzo, la UNESCO acogió en París un encuentro internacional para conmemorar el Día Mundial del Agua y el Día Mundial de los Glaciares, que reunió a científicos, responsables políticos, artistas y organizaciones para abordar los retos urgentes que afectan a la criósfera.
Los debates destacaron que las regiones heladas de la Tierra (glaciares, nieve, mantos de hielo y permafrost) se están calentando a un ritmo alarmante, especialmente en las zonas de montaña, donde los impactos ya son visibles y se están acelerando. Un punto clave que enmarcó el evento fue la declaración por parte de Naciones Unidas de la Década de Acción para las Ciencias de la Criósfera (2025–2034), con el objetivo de reforzar la investigación y la colaboración global.
En este contexto, la Fundación presentó el proyecto Permapyrenees, una iniciativa transnacional centrada en la comprensión del permafrost en los Pirineos. Este componente a menudo olvidado de la criósfera desempeña un papel clave en la estabilidad de la montaña, y su deshielo conlleva riesgos como deslizamientos de tierra, desprendimientos de rocas y alteraciones de los ecosistemas. El proyecto tiene como objetivo mejorar el conocimiento, monitorizar los cambios y aportar datos para diseñar estrategias de adaptación.
Más allá de la ciencia, el encuentro subrayó la importancia del relato y la cultura en la comunicación climática. Instalaciones artísticas y ceremonias, como la Ceremonia Global del Agua, ayudaron a traducir el conocimiento científico en implicación emocional, reforzando un mensaje central: entender la criósfera requiere ciencia, pero responder a su pérdida exige conciencia colectiva y acción.
Del 27 al 28 de marzo, la 7th Global Mountain Partnership Meeting, que se celebra cada cuatro años, reunió a más de 700 miembros, incluidos gobiernos, ONG, agencias de la ONU e instituciones de investigación. Coordinada bajo el paraguas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Mountain Partnership actúa como una plataforma global para mejorar las condiciones de vida en las regiones de montaña y proteger sus ecosistemas.
La reunión se centró en definir las prioridades para los próximos años a través de varias mesas de debate sobre:
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Colaboración entre ciencia y políticas públicas
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Protección y restauración de ecosistemas
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Turismo sostenible
- Financiación del desarrollo sostenible en las áreas de montaña
La Fundación participó en la mesa sobre financiación del desarrollo sostenible. Mientras que representantes de instituciones como el PNUD (UNDP) y el PNUMA (UNEP) abordaron los grandes mecanismos globales de financiación, la Fundación aportó una visión crítica desde el terreno.
Subrayamos el papel de las fundaciones como puente entre la política y la acción, traduciendo las estrategias globales en proyectos locales tangibles.El trabajo cercano con las comunidades de montaña permite identificar pronto los retos y co-crear soluciones. Un mensaje clave fue la necesidad de contar con una financiación a largo plazo, flexible y con alianzas más sólidas con el sector privado para garantizar la continuidad y un impacto real.
La reunión sirvió también para reforzar conexiones entre organizaciones, definir estrategias de incidencia y acordar una hoja de ruta compartida para situar las montañas en el centro de agendas globales como los procesos de la ONU y las negociaciones climáticas.
Del 31 de marzo al 1 de abril, participamos en la ChangeNOW Conference de Paris, un encuentro global centrado en soluciones concretas a los retos ambientales y sociales, donde la Fundación conectó con una comunidad diversa de agentes de cambio: emprendedores, inversores, deportistas, responsables políticos y fundaciones.
Uno de los momentos más potentes de ChangeNOW fue la sesión de Running Minds a lo largo del Sena, una iniciativa diseñada para combinar actividad física y educación ambiental. Una parte clave de la sesión fue el relato de los cofundadores de Swim for Change y nadadores de resistencia Matthieu Witvoet y Chloé Leger Witvoet, basado en sus 380 km de travesía a nado desde París hasta la desembocadura del Sena. A través de su viaje, compartieron ejemplos concretos de cómo el río cambia a lo largo de su curso: señalando tanto las presiones actuales, como la contaminación y la escorrentía urbana, como las mejoras visibles en la calidad del agua y la biodiversidad fruto de una mejor gestión y de esfuerzos de restauración.
Mientras estábamos en París, también pusimos a correr las ideas.
Estos son algunos de los aprendizajes clave que nos llevamos de esta carrera:
Alrededor de un 80% de la contaminación marina procede de fuentes terrestres, lo que subraya hasta qué punto los hábitos cotidianos, incluso lejos de la costa, tienen un impacto directo sobre los océanos.
Solo aproximadamente el 1% del agua de la Tierra es accesible y utilizable para el consumo humano, lo que convierte la conservación en una necesidad esencial.
Aunque el uso visible de agua al día se sitúa en torno a los 150 litros por persona, la huella real (si sumamos alimentación, ropa y bienes de consumo) puede alcanzar los 4.000-8.000 litros diarios por persona.
Un smartphone puede requerir hasta unos 12.000 litros de agua para producirse.
Solo cuatro onzas de chocolate pueden equivaler a unos 345 litros de agua, según estimaciones medias de huella hídrica.
Un vaso de cerveza de 250 ml tiene una huella hídrica global media de unos 75 litros de agua.
El Sena es un ejemplo potente: si antes solo sobrevivían unas pocas especies de peces, hoy la biodiversidad se ha recuperado de forma significativa gracias a décadas de mejora en la gestión del agua y la depuración urbana.
Reducir el consumo de carne y lácteos, comprar menos productos pero de más calidad y duración, y priorizar alimentos locales y de temporada puede reducir de forma significativa la huella hídrica personal.
Ese mismo día, abrimos un nuevo capítulo.
París marcó la presentación pública de nuestro Programa de Embajadores.
En paralelo, presentamos el nuevo Ambassador Program durante una sesión sobre liderazgo deportivo para el cambio social. Inspirado en la trayectoria de Kilian Jornet, este programa busca empoderar a deportistas y amantes de las actividades al aire libre para que lideren iniciativas ambientales dentro de sus comunidades. Al apoyar a una nueva generación de embajadores, la iniciativa aspira a amplificar la acción local y construir un movimiento más amplio de cuidado y responsabilidad hacia el medio ambiente.
De la conversación global al impacto local.
En el conjunto de estos tres eventos, aparece un mismo hilo conductor: la necesidad de conectar conocimiento global, políticas y financiación con acciones locales y tangibles.
En la UNESCO, el foco estuvo en entender y comunicar la urgencia de los cambios en la criósfera. En Andorra, se trató de tejer alianzas y definir estrategias compartidas. En ChangeNOW, el énfasis se trasladó a implicar comunidades y acelerar soluciones sobre el terreno.
Juntas, estas experiencias refuerzan el papel de la Fundación como puente entre ciencia, incidencia y acción: trabajando para que la protección de los ecosistemas de montaña siga siendo una prioridad global, mientras impulsamos cambios reales y medibles en el territorio.