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El impacto ambiental del plástico en el Geoparque de la Costa Vasca

Kilian Jornet Fundation
octubre 30, 2025
Kilian Jornet Fundation
octubre 30, 2025

El pasado 4 de octubre tuvimos la oportunidad de recorrer el Geoparque de la Costa Vasca a través de uno de nuestros eventos Running Minds, un entorno de gran valor geológico y ambiental. A lo largo de la visita pudimos conocer su historia, su biodiversidad y la importancia de conservar un espacio tan singular.

Sin embargo, el desarrollo y la actividad humana han afectado este entorno de distintas formas, alterando tanto su equilibrio natural como la calidad de sus ecosistemas. Izaskun Zurita, Gonzalo Torre y María Calvo nos acompañaron para analizar una de las causas más relevantes, que concierne tanto a este lugar como a todos nosotros: el impacto ambiental del plástico.

El valor geológico y ambiental del Geoparque

El Geoparque de la Costa Vasca, reconocido por la UNESCO, abarca los municipios de Mutriku, Deba y Zumaia, con una extensión aproximada de 90 km². Su elemento distintivo es el flysch: una formación de capas rocosas alternas de distinta dureza originadas en antiguos fondos marinos. Este conjunto geológico permite estudiar fenómenos globales como la extinción del Cretácico o episodios de calentamiento climático similares al actual.

Además de su valor geológico, el Geoparque incluye cuatro espacios naturales protegidos: el litoral Deba-Zumaia y las ZEC de Arno, Izarraitz y Urola, que albergan una gran diversidad de hábitats costeros y montañosos. Sin embargo, como en la mayoría de las costas del mundo, la contaminación por plásticos también está presente. En zonas como la playa de Sakoneta se acumulan fragmentos de pequeño tamaño entre las algas, lo que dificulta su retirada sin dañar el ecosistema. Ante esta problemática, el Geoparque promueve campañas de sensibilización y recogidas de residuos con voluntariado local, contribuyendo a la mejora ambiental y a la concienciación ciudadana.

–Gonzalo Torre

El origen y la presencia de microplásticos en el mar

Según las investigadoras de AZTI (Instituto de Ciencias y Tecnologías Marinas y Alimentarias), alrededor del 80% de la basura marina procede de actividades terrestres, como vertederos mal gestionados, aguas residuales o turismo, mientras que el 20% restante tiene su origen en la pesca, el transporte marítimo y la acuicultura. Los residuos plásticos, una vez en el mar, se fragmentan por efecto de la radiación solar, el oleaje y el roce con otros materiales, originando microplásticos (partículas de menos de 5 mm).

Estos pueden clasificarse en primarios, fabricados ya con ese tamaño (como microesferas de cosméticos o pellets industriales), y secundarios, derivados de la fragmentación de objetos mayores. Debido a su pequeño tamaño, la mayoría escapa a los sistemas de depuración y acaba en los ríos y océanos. Su presencia generalizada y su persistencia en el medio, los convierten en uno de los contaminantes más extendidos y difíciles de eliminar.

–Izaskun Zurita

Efectos de los plásticos sobre los ecosistemas marinos

El principal problema ambiental del plástico es su no biodegradabilidad. Su degradación completa puede tardar décadas o incluso siglos, lo que incrementa su impacto acumulativo. Los efectos varían según el tamaño de los plásticos y de los organismos afectados:

  • Enganches y enredos: redes de pesca, bolsas o anillas plásticas atrapan peces, tortugas y mamíferos marinos, causando asfixia, heridas o dificultades en su movilidad.
  • Ingestión: numerosas especies confunden plásticos con alimento. Las aves y los cetáceos pueden ingerirlos pensando que son presas, lo que bloquea su sistema digestivo y provoca desnutrición o muerte.
  • Asfixia y pérdida de hábitat: la acumulación de residuos sobre corales o praderas submarinas reduce la luz, la fotosíntesis y la tasa de crecimiento vegetal.
  • Contaminación química: muchos plásticos liberan compuestos tóxicos que alteran el metabolismo o el sistema endocrino de los organismos.

Además, los plásticos pueden actuar como vectores de especies exóticas, facilitando su transporte a nuevos entornos donde pueden convertirse en invasoras. Esta combinación de impactos físicos, biológicos y químicos genera un efecto cascada que afecta a toda la red trófica marina, incluida la especie humana.

–Izaskun Zurita

Iniciativas y soluciones: del proyecto Ulysses a la acción ciudadana

Frente a este problema global, la investigación y la acción social se complementan. En la actualidad, AZTI participa en el proyecto ULYSSES, impulsado por el Gobierno Vasco y financiado con apoyo público y privado. Su objetivo es comprender el origen, la deriva y la acumulación de residuos plásticos en los ríos y mares, así como fomentar la concienciación ciudadana.

En Gipuzkoa se están monitorizando el río Deba y varias playas mediante cámaras de videometría y muestreos de microplásticos flotantes. Además, se han lanzado barquitos de madera pintados por niños y niñas de diferentes centro escolares, algunos con GPS, para estudiar el movimiento de los residuos. Cada uno lleva un mensaje de compromiso ambiental, animando a quien lo encuentre a realizar una acción concreta, como limpiar una playa o reducir el uso de plásticos.

A nivel individual, reducir el uso de plásticos de un solo uso, reutilizar envases, comprar a granel y rechazar productos innecesarios son gestos cotidianos que, combinados con políticas efectivas y educación ambiental, pueden disminuir significativamente la presencia de plásticos en el medio marino.

–María Calvo

Foto de Gorka Zabaleta