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Un paso histórico para la protección de los océanos: entra en vigor el Tratado de Alta Mar

Anna González Manjón
enero 21, 2026
Anna González Manjón
enero 21, 2026

El 17 de enero de 2026 marca un antes y un después en la conservación del planeta. Este sábado ha entrado oficialmente en vigor el Tratado de Alta Mar, conocido como el Acuerdo sobre la Biodiversidad más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ), un acuerdo internacional clave para proteger los océanos que no pertenecen a ningún Estado y que representan casi la mitad de la superficie de la Tierra y el 95% del volumen de los océanos.

Este tratado establece, por primera vez, un marco legal global para preservar la biodiversidad marina en aguas internacionales, un espacio hasta ahora muy vulnerable frente a la sobreexplotación, la contaminación y los efectos del cambio climático.

Un acuerdo clave: crear áreas marinas protegidas en alta mar

Uno de los avances más importantes del Tratado de Alta Mar es la posibilidad de crear áreas marinas protegidas (AMPs) en aguas internacionales. Esto permitirá conservar ecosistemas esenciales (como rutas migratorias, montañas submarinas o zonas de gran biodiversidad) y avanzar hacia el objetivo global de proteger el 30% de los océanos antes de 2030.

Además, el tratado introduce:

  • Normas para el uso sostenible de los recursos marinos,
  • La obligación de evaluar el impacto ambiental de las actividades humanas,
  • Mecanismos de cooperación internacional y apoyo a los países con menos recursos.

Océanos y montañas: una conexión vital

Aunque la Fundación Kilian Jornet trabaja principalmente por la protección de las montañas, este nuevo tratado nos recuerda una realidad fundamental: montañas y océanos están profundamente conectados.

Las montañas son fuentes de agua dulce, regulan el clima y alimentan los sistemas fluviales que llegan a los océanos. Al mismo tiempo, los océanos influyen en los patrones climáticos que determinan la salud de los glaciares, la nieve y los ecosistemas de alta montaña. La criosfera (glaciares, hielo y nieve) es un elemento clave de esta conexión y un claro indicador de la emergencia climática.

Proteger los océanos es, también, proteger las montañas.

Compromiso global y presencia en la UNOC3

Este enfoque integrador estuvo presente en la 3ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3), celebrada en Niza, donde la Fundación Kilian Jornet participó el año pasado presentando el proyecto Permapyrenees. En este espacio internacional, los océanos y la criosfera fueron una temática central del debate.

La UNOC3 reforzó la necesidad de abordar la crisis climática y de biodiversidad desde una visión sistémica, conectando océanos, montañas y comunidades humanas, una visión plenamente alineada con los valores de la Fundación.

Un futuro compartido

La entrada en vigor del Tratado de Alta Mar es una muestra de que la cooperación internacional puede dar frutos reales frente a los retos globales. Su impacto dependerá de cómo se implemente en los próximos años, pero el paso dado hoy es claro: proteger los océanos es proteger el futuro del planeta entero.

Desde las profundidades marinas hasta las cumbres más altas, todo está conectado. Y solo cuidando estos vínculos podremos garantizar un futuro viable para las generaciones futuras.

Fotos de: Masayuki Agawa, Dani Escayola, Kim Nesbitt, Cameron Venti