A medida que viajamos por los EE. UU., estamos conociendo a muchas asociaciones –como la SNA y Outdoor Alliance– que trabajan para proteger, restaurar y gestionar estos ecosistemas y bosques para que se mantengan resilientes para las generaciones futuras.
Hemos aprendido que proteger estos ecosistemas significa moverse más rápido y a una escala mayor: limpiar áreas naturales superpobladas, replantar con especies resistentes al clima y restaurar el hábitat. También significa construir una mayor fuerza laboral: formar y emplear a personas locales que conozcan la tierra y puedan llevar a cabo este trabajo año tras año.
Incluso los residuos de las acciones de restauración tienen un propósito: las ramas y la biomasa se transforman en energía renovable y materiales sostenibles. Y es también igual de importante planificar con sensatez: asegurarse de que el desarrollo evite las zonas propensas a incendios o ecológicamente frágiles.
Los bosques por sí mismos pueden ser parte de la solución climática. Bien gestionados, almacenan más carbono, mitigan el clima extremo y se mantienen como aliados vivos en la lucha contra el cambio climático.
Y para ti, ¿qué papel juega la restauración en tu conexión con la naturaleza?